El restaurante fue fundado por un joven emprendedor llamado Rafael Fernández Suárez, llegado de Lanjarón, un acogedor pueblo de la sierra granadina, quién ayudado por su cuñado Antonio Jiménez Gutiérrez, se dedicó a dar de comer la mejor calidad al mejor precio a los trabajadores de la construcción que abundaban en Torremolinos en pleno crecimiento de la ciudad en la década de los 60.

Más adelante los dos socios decidieron ampliar sus miras y separar sus caminos, repartiendo a sus empleados y renovando sus negocios. De esta manera consiguieron ampliar y afianzar su clientela, a la cual reconocemos como la más fiel que jamás se haya conocido en un negocio de gastronomía.

Actualmente David Lucena Castañeda, yerno de Rafael, tras cursar tres años en la Escuela Superior de Gastronomía ACYRE y dedicarse durante diez años a la empresa, pone todo de su parte para mantener nuestro nombre muy alto.